sábado, 5 de marzo de 2011

OTRA VEZ ATENTAN CONTRA MI VIDA

Fernando Vargas


Al medio día de hoy, en momentos en que recogía a mis hijos del colegio, atentaron a balazos contra mi vida e integridad. La furia de los sicarios, el odio en sus ojos y el empleo infame de sus armas de fuego, no lograron superar la resistencia del vidrio blindado del vehículo, que protegió mi vida y que no me fue dado por el Gobierno. Solo una organización canalla y sanguinaria, sin escrúpulos, abre fuego en medio de cientos de niños y niñas que a esa hora salían del centro educativo. Gracias a Dios no ocasionaron una desgracia contra la vida e integridad de esos escolares.

Este atentado se produce en momentos en que reclamamos al Gobierno nacional y al Ministerio del interior,que no desconozcan los derechos a las víctimas de las acciones criminales de los brazos armados del partido comunista, en las décadas de 1960, 1970 y 1980. Les molesta sobremanera que sus crímenes queden registrados en la memoria histórica de Colombia; les molesta que sus crímenes pasen por el ejercicio de los derechos a la verdad y a la reparación; Les disgusta que no toleremos sus pactos secretos entre dirigencias liberales y conservadoras, que han traicionado sus bases sacrificadas, para encubrir estos crímenes.

Atentan contra mi vida, en momentos en que reclamamos nuestro cupo, que por ley tenemos como organización de victimas, en la Comisión Nacional de Reparación. Eso tampoco les gusta. No les gusta que reclamemos que la memoria histórica se levante recta, sin sesgos y sin ocultar autorías intelectuales de organizaciones comunistas.

Soy abogado defensor de militares en escenarios judiciales y políticos. Y eso también molesta mucho a esta izquierda seudointelectual violadora de los derechos humanos. Soy abogado asesor y acompañante de las comunidades afrodescendientes que en el Atrato denuncian a las Farc y a las ong´s justicia y paz y otras internacionales, de trabajar en concierto para someterlos y dominar sus territorios. Actúo como representante de victimas y parte civil en el emblemático proceso de la unidad de derechos humanos de la Fiscalía, referenciado como el “2022” que ya ha condenado decenas de milicianos autores de asesinatos contra las comunidades negras en el Atrato y que contiene las denuncias y pruebas contra las ong´s señaladas de actuar en contubernio con las Farc. Y claro, eso tampoco les gusta.

El Gobierno nacional debe garantizar mi vida, mi integridad, y ser garante de los derechos de las víctimas de la guerrilla. Los autores del atentado me son indiferentes, pues son simples brazos armados de una izquierda totalitaria, altamente criminalizada, que pretende con mi asesinato, cubrir de impunidad sus crímenes y levantar a su medida la memoria histórica del conflicto que ellos iniciaron.

Si acaban con mi vida o la vida de mis hijos, la autoría material y mediata está plenamente establecida en este documento. Por su parte, El Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y su vicepresidente Angelino Garzón, antiguo miembro del Partido Comunista y fundador de la UP, serán responsables ante la historia, por acción u omisión.



FERNANDO VARGAS



Presidente Comite Vida Colombia, Bogota

¿Cambalache?

Francisco Javier Saldarriaga
Elcolombiano.com


"Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador".

Hace unos días acusaron a Ramón Ballesteros de compra de testigos y, a su vez, en un allanamiento a sus oficinas encontraron 120.000 dólares, cifra muy abundante de dinero, cuya procedencia debe explicar con claridad a las autoridades, con el fin de aplicar justicia cierta y equitativa para todos los colombianos.

Curiosamente, a este suceso parece que se le está echando tierra, no sé si por las autoridades, pero lo que sí es palpable es la ausencia de noticias nuevas sobre el asunto. En otras circunstancias, o si el implicado fuera un funcionario de la anterior administración, el festín y la duración del escándalo como encabezamiento de los noticieros sería como mínimo de una semana en los medios televisivos y radiales manejados por periodistas sesgados y asentados en la capital del carrusel. Comprar un testigo no es solamente ofrecerle 120.000 dólares para que atestigüe a favor o en contra de alguien. También se puede comprar ofreciéndole rebaja de penas, mejores condiciones en las cárceles, seguridad para su familia y, en fin, de tantas maneras que curiosamente se han aplicado ahora para atacar y desprestigiar personas que no son de los amores de jueces, fiscales, periodistas, capitalinos casi todos, y políticos corruptos e influyentes en esos órganos del poder público.

En verdad, la corrupción es el denominador común.

Pero ahora estamos en manos de la justicia en los medios y estos desde hace rato son los que investigan lo que les conviene, juzgan a quien no les da propina y condenan con todo el amarillismo que los caracteriza a quienes son los infortunados que caen en desgracia con ellos.

De verdad estamos en una etapa de la historia que origina dolor muy profundo en las gentes, que creemos que las leyes, los principios y los valores éticos deben primar sobre las conveniencias personales de aquellos que por cualquier circunstancia pueden incidir en la forma de aplicar la justicia o, peor aún, en los ataques a la integridad y la fama de los colombianos.

Aquí tiene buena fama o no lo atacan si da contratos, pauta en medios o unta a los directores de algunos de ellos; y el resto, sálvese como pueda.

Postre: ¿Cuántos abogados más no estarán incursos en estas prácticas?

Ya se mencionan algunos en los medios independientes y lejanos de las cadenas, afectas al nuevo estilo.

Sobremesa: Aún espero la respuesta al derecho de petición público (8/02/2011) al presidente Santos.

El Ministerio de Justicia

Elcolombiano.com


En su momento, se adujeron más que todo razones presupuestales para unir los Ministerios del Interior y el de Justicia. Según el proyecto de ley que en agosto del año pasado presentó la Administración Santos, y que se discute ahora en el Congreso, los gastos del ministerio fusionado no sólo no se redujeron, sino que aumentaron. No obstante, recordamos que desde gobiernos anteriores muchas voces señalaban que el Ministerio de Justicia estaba huérfano de competencias, y que sus funciones en la práctica se limitaban poco más que a gestionar el inmanejable Inpec.

Las altas Cortes, por su parte, han insistido en la necesidad de revivir esa entidad, "para tener una adecuada interlocución con el Ejecutivo". Nunca se ha explicado bien por qué tal interlocución no se podía tener con el ministro del Interior y de Justicia -cualquiera fuese quien ocupara el cargo-, a no ser que el motivo haya sido de orden "intuitu personae", como gusta decir a los juristas, es decir, de simpatías o antipatías personales, lo cual no sería, entonces, una objeción institucional sino política. Más que un relacionista, el país requiere un hombre o mujer de Estado.

Del proyecto del Gobierno para creación de ministerios y reforma de la administración central, en lo que hace relación al Ministerio de Justicia debe destacarse la creación del sistema único de defensa judicial del patrimonio del Estado, para la asistencia jurídica en los procesos por demandas que, como decíamos en editorial del pasado 19 de febrero, tiene al fisco al borde del colapso.

La implementación de este sistema de defensa puede tomar ejemplos como el del Consejo de Defensa del Estado en Chile, o los abogados del Estado en España, compuestos por profesionales de carrera, de conocimientos técnicos y jurídicos especializados, remunerados según escalas que podrían asimilarse a la de los notarios, y no sujetos al vaivén e intereses cruzados de la politiquería.

El pasado lunes, el ministro Vargas Lleras mencionó algunas de las funciones que tendría el nuevo Ministerio de Justicia y del Derecho: las garantías de acceso a la justicia, la descongestión judicial, mantener y fomentar las buenas relaciones con la rama jurisdiccional, y la garantía de los derechos. Algunas de esas atribuciones, en la actual estructura y organización estatal en Colombia, corresponden privativamente a la propia rama jurisdiccional, como el tema de la descongestión de los juzgados.

Igualmente, Vargas sugirió de paso la posibilidad de que ese ministerio asuma "competencias jurisdiccionales hoy asignadas al Ejecutivo", para que la entidad "salga a ofertar justicia" a los ciudadanos, y se encargue de asuntos propios de las Superintendencias -la Financiera, o la de Industria y Comercio-, concretamente a temas de protección a los clientes del sistema financiero, y de garantías al consumidor.

En sana lógica, el Ministerio de Justicia debería despegar una vez se haya concretado la supresión del Consejo Superior de la Judicatura, para lo cual se requiere reforma constitucional. En cuanto a las competencias hoy asignadas a las Superintendencias, habría que ver si desde el Ministerio, entidad de manejo político, sí funcionarán los procesos administrativos mejor de lo que hoy lo hacen en las entidades de pretendido carácter técnico como las Superintendencias.

La verdad detrás del 'show'

Plinio Apuleyo Mendoza
Eltiempo.com


Muchos colombianos quedamos en vilo cuando leímos en la prensa que la estruendosa desmovilización del contingente de las Farc llamado 'Cacica Gaitana', hace hoy cinco años, había sido una farsa. Uniformes nuevos, armas de utilería teatral, un comandante de boina roja y cola de caballo al frente de hombres sacados nadie sabe de dónde y presentados como guerrilleros: tal es el cuadro que nos ha sido pintado. La denuncia, hecha por un ex guerrillero llamado José Alfredo Pacheco y por otro recluso, busca poner en la mira de la Fiscalía al entonces comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo, a un general y a un coronel. Y, de pronto, al propio Uribe.

¿Será cierto? Como existe hoy en el país un rentable comercio de testigos, tengo una desconfianza visceral por los que aparecen años después del suceso que denuncian. Así que resolví hacer mi propia indagación.

Hablé, en primer término, con mi amiga holandesa Liduine Zumpolle, una mujer incuestionable, apostólica, consagrada al frente de Manos por la Paz Internacional a facilitar la integración de los desmovilizados. Liduine me recordó que Olivo Saldaña, a quien protegió durante años antes de verlo como autor de oscuros manejos, ha sido acusado ante la Fiscalía de haber recibido dinero de un narco para infiltrar cómplices suyos dentro de la desmovilización de la 'Cacica Gaitana'. Todo esto -dice Liduine- a espaldas de Felipe Salazar (el Biófilo de la boina roja y la cola de caballo que comandaba el grupo), a quien aprecia y tiene por hombre valeroso y honrado.

Yo también, la verdad sea dicha. Felipe, un joven culto e inteligente a quien conozco desde cuando se desmovilizó, ha revelado en escritos y conferencias en universidades y centros militares, con peligro de su vida, la estrategia clandestina de las Farc. En el 2002, siendo un brillante dirigente de la Juventud Comunista, fue llamado por Alfonso Cano, entonces radicado en el Caguán, para que formara parte del recién fundado PC3 (Partido Comunista Colombiano Clandestino). Como tal, trabajó en Bogotá en células que hábilmente infiltraban universidades, medios de comunicación o el Poder Judicial. Felipe cumplía las instrucciones de Cano de no revelar nunca su identidad ideológica y de mantener su perfil de estudiante (de ahí su cola de caballo). A los cuatro años de esa labor, Cano lo llevó al monte para que, como comandante político, junto con un médico y una periodista, manejara una emisora de las Farc, sus comunicaciones con ONG europeas, y dictara cursos de adoctrinamiento a los guerrilleros. La aversión que le cobró Jerónimo, un comandante de las Farc empeñado en provocar su muerte enviándolo a zonas de alto riesgo, fue la causa de su deserción.

Felipe me contó cómo, al frente de 52 compañeros, eludiendo la amenaza de las Farc, se había desplazado desde el cañón de Las Hermosas buscando garantías para su entrega. Luego de recibir a petición suya la visita del coronel Castellanos y de dos enfermeras, y de hablar por teléfono con el Comisionado de Paz, decidió entrar a La Tebaida. "La mía y la de mis 52 compañeros fue una limpia desmovilización -me dijo-. No hubo farsa alguna. Las armas eran reales. Nada supimos de la avioneta. Gracias a una casa que dos días antes nos brindó el ejército, pudimos lavar nuestros uniformes. Ahora bien, puedo responder por mis compañeros y no por los 10 hombres -supuestas Milicias Bolivarianas- que aquel día hizo llegar Olivo Saldaña con su hermana."

Todo esto se lo contó Felipe, durante seis horas, a una redactora de Semana. Pero el editor de la revista no tomó en cuenta lo referido por él. Prevaleció la primicia mediática, el vistoso show del falso contingente guerrillero. No hay duda: la desinformación disfrazada de información es otro problema nacional.

viernes, 4 de marzo de 2011

Cuidado con la puerta de la paz

Cristina De Toro R.
Elcolombiano.com

Luego de la farsa, La Rayita (la de las coordenadas, protagonizada por la exsenadora y el narcoterrorista barbiespeso), y de la comedia Haciendo la Paz de Colombia , estrenada la semana pasada en Buenos Aires (Argentina), no queda ninguna duda de que los narcoterroristas de las Farc y del Eln, con el patrocinio de la izquierda y de los comunistas anacrónicos, han emprendido una agresiva campaña de exposición mediática con el objetivo de conseguir, a como dé lugar, su legitimación.

Cuándo será que esa pléyade de charlatanes y charlatanas del Socialismo del Siglo XXI, que se reunió en el foro de Buenos Aires, dizque para diseñar la paz de Colombia, entiende que los colombianos estamos hartos de su alcahuetería, sus engaños y de su desfachatez. Sabemos, aunque insistan en justificar su existencia para beneficio del pueblo, que su asociación tiene como fin lucrarse y satisfacer sus propios intereses políticos y económicos.

Cuándo el país estuvo sumido en el más profundo abismo de su historia, el del horrendo e incesante tronar de carros bomba; el de la pesadilla de las pescas milagrosas y el permanente asalto a pequeñas e indefensas poblaciones que saqueaban y bombardeaban con cilindros de gas; aquellos días aciagos en los que los secuestros eran tantos que hasta perdíamos la cuenta (más de 3.500 por año), etc. ¿dónde se encontraban todos esos falsos gestores de paz, esa izquierda de pacotilla?

Sí, esos mismos que se fueron a decir en Buenos Aires que en Colombia ahora las cosas están dadas para comenzar un proceso de paz, o como lo manifestó el expresidente Samper (invitado especial), que "los astros como que se encontraron para dar una luz a la reconciliación".

Nada bueno están tramando con esas insidiosas afirmaciones, todo eso es tan desfigurado como el viejo video del alias Alfonso Cano (de mediados de 2010), que la exsenadora, destituida, presentó como gran primicia.

La única verdad es que el momento adecuado para diseñar la paz de Colombia no ha llegado. Éste se dará cuando los narcoterroristas demuestren con hechos su disposición y buena fe, el día que entreguen a todos los secuestrados, que depongan las armas y se desmovilicen.

La experiencia adquirida en anteriores negociaciones nos enseñó a ser muy escépticos, a no volver a creer en zonas de despeje ni en el aval de figurones, como el premio Nobel de Paz, Adolfo Pérez Esquivel, que piensa que "… Cuba es un ejemplo para todos los pueblos del continente y del mundo y es necesario que tengamos el coraje de apoyar al pueblo cubano y a su revolución".

Es necesario, entonces, que el presidente Juan Manuel Santos, se mantenga alerta y no afloje, por ningún motivo, en la Política de Seguridad Democrática. Los marrulleros narcoterroristas y sus patrocinadores saben dónde están las llaves de la puerta de la paz y ya empezaron a abonar el terreno internacional para presionar su apertura.

¿Cuánta mayor presión necesita?

Elmundo.com

Cada día aumentan las voces que reclaman a la administración Obama que se decida a presentar al Congreso el proyecto de ratificación del TLC con Colombia, y aunque tales presiones provienen de sus propios partidarios y no sólo de la oposición, la respuesta hasta ahora ha sido evasiva y hasta irrespetuosa con nuestro país.

Miremos en retrospectiva lo que ha pasado, sobre todo desde mediados de febrero, cuando nuestro embajador en Washington, Gabriel Silva, dijo que Colombia comenzaba a perder la paciencia y sugirió que si no había una voluntad política de llevarlo al Congreso para su ratificación este mismo año, lo más probable sería que desistiéramos del tratado y buscáramos otras alternativas. Aun cuando aquí hubo dardos contra el embajador y algunos calificaron sus palabras como imprudentes y contrarias a la posición oficial del gobierno Santos, su efecto fue inmediato sobre la opinión ilustrada norteamericana.

A los pocos días de aquel pronunciamiento, una delegación de empresarios visitó el país y paralelamente lo hizo una comisión del Departamento de Comercio, dizque para “clarificar la situación de Colombia”, según dijo el subsecretario adjunto del Departamento de Estado, Matthew M. Rooney. Los comisionados se reunieron con sindicalistas, ONG y miembros del gobierno. Parecía extraño que burócratas expertos en comercio vinieran aquí a examinarnos en materia de “violencia sindical y normas laborales”, pero el propio señor Rooney se encargó de aclarar que “se trata de un proceso político (la ratificación del TLC) y se resolverá dependiendo de lo que descubra (¿?) esta misión en Bogotá y su análisis de la situación”. Es claro el ánimo dilatorio de la administración Obama, y también su injerencia en asuntos internos de Colombia, pues aquí, para aprobar y ratificar el tratado no exigimos cuentas acerca de lo que allí se hace en materia sindical o laboral.

El 18 de febrero, el senador republicano Dick Lugar divulgó un comunicado en el que dijo haber sostenido una conversación con el presidente Santos: “Le expresé mi frustración sobre la incapacidad de la Administración de delinear una vía clara para la ratificación de este acuerdo”; advirtió que “si este acuerdo va a ser ratificado, tendrá que ser este año, o de lo contrario no se hará en un futuro previsible” y acusó a Obama de estar “arrastrando los pies (sobre este asunto) y eso le está costando empleos a Indiana y a Estados Unidos”.

El 21 de febrero fue The Economist el que enfiló sus críticas contra la Casa Blanca. Coincidiendo con lo que aquí advertimos en el editorial del 17 del mismo mes (“No es el fin del mundo”), en un tono coloquial pero incisivo el influyente diario escribe que Colombia podría poner sus ojos en China como primer socio comercial y dejar a EEUU ‘viendo un chispero’”. Habla de “los malos detalles con la nación más pro-estadounidense de Sudamérica” y concluye que “a Colombia se le debe estar colmando la paciencia con ese socio tan ‘falseto’”. El senador Max Baucus, demócrata, presidente del Comité de Finanzas del Senado, estuvo en Colombia el 25 de febrero, y reconoció que la administración Obama “ha demorado mucho la aprobación del TLC y pierde la oportunidad de aumentar lo que ya tiene en Colombia y, además, está perdiendo mercado y liderazgo en la región”.

Por último, ayer se conoció una carta al presidente Obama, suscrita por 18 altos ex funcionarios de las administraciones Ford, Carter, Reagan, Bush, Clinton y George W. Bush, en la que le dicen redondamente que la no ratificación de los TLC con Colombia y Panamá, “dos aliados fuertes y confiables, conducirá a una disminución aún mayor de nuestro porcentaje del mercado en América Latina y más pérdida de empleo en EEUU” y, además, señalan que no hacerlo “pone en riesgo no sólo las relaciones con estos dos países sino con todo el hemisferio”.

Que toda esa inmensa presión haya resultado hasta ahora ineficaz, no hace sino confirmar la mala voluntad hacia Colombia de parte del señor Obama y es una realidad con la que nos vamos a tener que conformar por el resto del período y habrá que cruzar los dedos para que no lo reelijan. Pero en política se buscan resultados y si finalmente se aprueba el TLC, bienvenido sea. Si no, habrá otros interesados en ocupar esos espacios comerciales, no necesariamente en condiciones iguales a las negociadas con EEUU sino, de pronto, hasta mejores.

jueves, 3 de marzo de 2011

El fenómeno Uribe

Mario Fernando Prado
Elpais.com.co

¿Quién me explica el porqué un ex presidente que dejó el Palacio de Nariño va para 7 meses, que no tiene cuotas burocráticas en el actual Gobierno y, peor aún, que las que tenía se las sacaron, que además cuenta en los altos cargos con opositores a su régimen, que, por si fuera poco, no tiene ni prensa, ni revistas, ni telenoticieros, ni noticieros, al que le han montado una perseguidora implacable e infame, del que denostan los más encumbrados calumnistas, diré columnistas y cuyo gobierno está en la mira de todas las ías y hasta la CIA, del que afirman que robó y mató y ni para que sigo… Quién me explica el porqué de la popularidad y favorabilidad de Álvaro Uribe Vélez?

Es increíble que en la última encuesta de Invamer Gallup esté por encima del actual Presidente, hombre conocedor y preparado con un equipo de lujo y quien tiene comiendo de la mano a los directorios, a los políticos, a los medios y hasta a los gremios y empresarios (esto último gracias entre otras cosas a los buenos oficios de Angelino).

¿Cómo se explican que sólo esté por encima de Uribe el general Naranjo que también tiene a su favor el beneplácito del país entero?

Y para muestra un botón: El Taller Democrático de Cali el pasado sábado. El máximo salón del Hotel Dann Carlton con capacidad para 900 cráneos debió soportar a más de 1.500 personas que no cabían en el recinto sin contar con las que no pudieron ingresar, las que se quedaron en los pasillos y las que afuera en la calle clamaban por ver a quien siguen llamando presidente Uribe.

Y no eran buscapuestos ni enviados de los directorios. Eran simplemente simpatizantes de ese personaje que revolucionó la política colombiana y hoy, como simple ciudadano, sigue -con todo su derecho- interviniendo en el devenir de nuestra democracia.

¿Que es altivo y contestatario? Genio y figura. No traga entero y habla duro, pero ojo: no denigra ni critica a su sucesor. Por el contrario, con inmenso respeto y diamantina prudencia no cae en la celada que le tienden los periodistas interesados en halarle la lengua.

Volviendo a lo de Cali -que ha sido por décadas el termómetro social de Colombia- queda claro que al ciudadano Uribe le preocupan más los temas inherentes a la seguridad, el desempleo, la vivienda y la educación, que el inclinarse así porque sí a favor de personas. Primero los programas y después los candidatos. De ahí que algunos(as) salieron con el rabo entre las piernas pensando que les iba a dar la bendición al calor de las consignas y los pregones.

Magnífico para este país sin líderes que exista la reserva democrática de un Álvaro Uribe que, sin ser presidente, conserva alrededor de su nombre a millones de colombianos del común a quienes no les importan las zancadillas perversas de sus gratuitos enemigos que lo calumnian, lo enjuician, lo condenan y lo quieren ver enredado en manos de la justi-política.

¿Dónde está el poder de los medios y la influencia de los opinadores? ¿Dónde está el rechazo que dicen existe de las comunidades rurales y urbanas? ¿Dónde está la oposición antiuribista que sigue derrotada y apabullada por la vox populi? ¿Será que el fenómeno Uribe apenas arranca para bien de la patria y de la democracia?

miércoles, 2 de marzo de 2011

Gadafi, Chávez y la “Revolución del Jazmín”

Humberto Montero
Elcolombiano.com

Mohamed Bouazizi se prendió fuego y cambió para siempre la historia. La desesperación más absoluta llevó a este joven mártir tunecino a inmolarse ante el Ayuntamiento de Sidi Bouzid, un pequeño pueblo alejado de los circuitos turísticos, después de que le confiscaran su puesto de frutas y verduras, la única fuente de ingresos para su familia pese a su paso por la universidad. Tenía 26 años y pertenecía al 40% de población árabe (140 millones de personas) cuya existencia se desarrolla por debajo del umbral de la pobreza, esa delgada línea de la que nos separa, a todos, un simple tropiezo.

Mohamed Bouazizi reventó de frustración el pasado 17 de diciembre, el día que las llamas envolvieron su piel para prender en todo el mundo árabe. Murió el 5 de enero, después de haber recibido la visita del por entonces sátrapa tunecino Ben Alí.

El heroísmo de Bouazizi, como el de Orlando Zapata en Cuba, fruto de la imposibilidad de protestar más que con la propia vida, amenaza más que nunca con acabar con quienes creen que han sido tocados por Dios, Alá o la Fortuna para regir nuestros destinos. No hablo sólo de tiranos, ayatolás o emires, hablo también de cuantos creen que nuestros votos les conceden carta blanca para hacer y deshacer a su antojo, aquellos que piensan que los coches oficiales, los billetes en primera, las salas VIP, las "mordidas" y los banquetes forman parte de su ya de por sí abultado sueldo. Hablo de aquellos a los que les molesta ver un pobre mendigando en las aceras mientras pasan a toda velocidad por calles cortadas a su paso. Hablo de cargos públicos aunque podría hablar también de los miles de directivos, deportistas o banqueros, entre otros afortunados, cuyos sueldos obscenos no reflejan su valía. La acumulación de capital, básica para el progreso, tiene un límite aunque no seré yo quien lo ponga. Es una cuestión de conciencia. No todo vale con el pretexto de que es el dios mercado quien rige nuestra existencia.

Quizá por ello, algunos líderes avispados han reaccionado con rapidez para evitar contagios a los que, pese a todo, siguen expuestos. Chávez es uno de ellos. El caudillo bolivariano, tirano como Gadafi por mucho que celebre mil elecciones más, ha accedido a liberar a algún preso político y a mejorar las condiciones en prisión de otros para poner fin a la huelga de hambre que unos jóvenes universitarios mantuvieron durante 23 días hasta hace una semana. En lo que va del año, a Chávez se le acumulaban 31 huelgas de hambre, síntoma inequívoco de la conflictividad del país y de la tendencia a las medidas extremas a la hora de hacer reivindicaciones. En 2008 se produjeron en Venezuela 1.763 protestas, 2.893 en 2009 y 3.315 en 2010. Sólo en estos dos meses se acumulan 408 actos contra la situación que se vive en el país. Ningún régimen, por mucho que el barril de petróleo se ponga por las nubes, puede aguantar eso.

Más de la mitad de la población de Venezuela tiene menos de 34 años (el 30%, menos de 14), con una tasa de paro cercana al 20%, en una economía marcada por la informalidad. Su PIB cayó un 3,3% en 2009 y un 1,4% en 2010. El futuro se presenta negro y espeso para la juventud venezolana como el crudo que el régimen sigue dilapidando. Una juventud hastiada y conectada 24 horas a Internet. Todos los condicionantes para que la "Revolución del Jazmín" salte a Venezuela.

Wikileaks y la 'Operación Jaque'

Álvaro Uribe Vélez
Elcolombiano.com

Los wikileaks dan para pensar de todo: cuánto grado de superficialidad existe en la diplomacia del país más poderoso, hay fuentes directas y rumores, lanzan versiones no confirmadas, algunos de los mencionados responden por los wikileaks, otros los ignoran, varios acuden a explicar temas a las embajadas de los Estados Unidos y no a las autoridades del respectivo país, etc.

Pero hay un caso interesante: la Operación Jaque del Ejército colombiano, que rescató a Íngrid Betancourt, a tres norteamericanos y a un número importante de integrantes de las Fuerzas Armadas, secuestrados por el grupo narcoterrorista Farc, ha sido cuestionada por algunos que interpretan wikileaks. Por eso en estas líneas se hace un somero recuerdo.

El Gobierno que presidí tuvo varios instructivos que, cuando se cumplieron, dieron buen resultado. Se exigió que el propio Gobierno detectara la corrupción, la denunciara y sancionara antes de que las revelaciones llegaran de afuera; y, sobre los éxitos y fracasos de las operaciones militares, la norma fue decir exclusivamente la verdad y el Presidente de la República siempre asumió la responsabilidad por las dificultades.

Basta recordar que ante la infausta noticia del asesinato del Gobernador de Antioquia, del exministro Gilberto Echeverry, y de un número plural de oficiales militares y policivos, por parte de los terroristas de las Farc cuando se adelantaba una operación de rescate, en el avión que nos transportaba de Cali a Rionegro alguien preguntó: '¿qué vamos a decir?'

Yo abrí los ojos, que venían apretados por el dolor, y afirmé: "solamente la verdad". Así se hizo en la noche de aquel día y asumí la responsabilidad. Era natural la división entre quienes compartían y rechazaban la operación de rescate, pero la veracidad de nuestra versión no se discutió.

Entre 2002 y 2008 trabajamos todos los días por el rescate que se dio con Jaque, en medio de una dura crítica nacional e internacional que nos exigía el camino, que no compartíamos, de trueque tradicional con los terroristas. Mantenidos en la línea de no estimular el secuestro y de no fortalecer a los criminales, propusimos muchas alternativas.

Ofrecimos no extraditar a Simón Trinidad y a Sonia si los terroristas liberaban a los secuestrados, propusimos beneficios jurídicos, ubicación en el exterior y recompensa pecuniaria a los terroristas que desertaran y trajeran consigo a los secuestrados. Isaza , integrante de las Farc, aceptó esta oferta y sacó del cautiverio al Dr. Óscar Tulio Lizcano. El Gobierno cumplió la palabra.

En algún momento, bastante anterior a Jaque , se capturó a una mujer, al parecer, compañera de César, verdugo responsable material del cautiverio de la Dra. Íngrid. Nosotros en el Gobierno teníamos la disposición de buscar beneficios a la mujer arrestada e incluso a César , si liberaban a los rehenes. Pero en esto nada se avanzó.

En febrero de 2008 estuvimos a punto de hacer un cerco militar humanitario en la selva, pero a los secuestrados los sacaron por una trocha y perdimos la pista por un tiempo. El abatimiento de Raúl Reyes eliminó el control que éste ejercía para impedir la liberación o el rescate, y, además, facilitó que la inteligencia del Ejército interceptara y suplantara las comunicaciones entre Jojoyy César , elemento crucial en Jaque. La Operación tuvo como Plan B un cerco militar humanitario para el evento que los terroristas impidieran que la Dra. Íngrid y los compañeros abordaran el helicóptero del rescate. Asumí responsabilidad previa y expresa sobre los riesgos de esta decisión que tomé frente a la alternativa de permitir que los regresaran a la selva.

Le conté al Canciller de Francia que estábamos ante la posibilidad de un cerco humanitario, sin informarle de Jaque , lo invité a que estuviera listo para entrar a exigir la liberación en caso de darse el cerco, respondió con determinación y me autorizó llamarlo al teléfono de su residencia en París. Por supuesto, no hubo necesidad de ejecutar el Plan B.

Jaque fue concebida por la inteligencia de nuestro Ejército, dirigida por el General Mario Montoya, supervisada por el General Fredy Padilla, aprobada por el Ministro, nuestro Presidente Juan Manuel Santos, y siempre animada por mí, con mi previa asunción de toda la responsabilidad frente al riesgo. No hay una sola posibilidad de cuestionar el ejemplo mundial de nuestro Ejército.

martes, 1 de marzo de 2011

Chávez-Gadafi: vidas paralelas

Humberto de la Calle
Elespectador.com


AUNQUE FALSA, LA VERSIÓN DE QUE Gadafi había huido de Libia y se había refugiado en Venezuela contaba en su favor con un paralelismo alucinante entre el dictador libio y el presidente venezolano. Hay cerca de una decena de coincidencias profundas.


Ambos nacieron en cunas humildes. Gadafi viene de una tribu beduina del desierto de Sirte y Chávez de Sabaneta, donde nació en medio de una situación precaria que sólo se vio medianamente aliviada cuando dejó el hogar materno para colocarse bajo el cuidado de su abuela. Los dos vieron en el ejército un camino al ascenso personal y social. Pero luego, durante su paso por la milicia, ambos crearon grupos de oficiales rebeldes. Los “Comacates” fue el nombre del embrión chavista, muchos de cuyos integrantes aparecerán después en el intento de golpe contra Carlos Andrés Pérez. Los Oficiales Unionistas Libres acompañaron a Gadafi en el golpe de estado triunfante, por medio del cual desalojó al rey Idris I y se apoltronó en el poder desde 1969.

Ambos se nutrieron en su juventud en ideologías nacionalistas. Nasser y Boumedian fueron mentores intelectuales de Gadafi, al paso que Chávez se inspiró en su Bolívar personal y en Ezequiel Zamora, líder izquierdista cuyo lema fue: “Tierras y hombres libres. Horror a la oligarquía”.

Desde el poder, ambos acudieron a las nacionalizaciones, al ataque a la propiedad privada y a una política marcadamente antioccidental. Gadafi despojó a los norteamericanos y británicos de sus bases militares, expropió a judíos e italianos y tomó para el Estado el petróleo. Chávez ha hecho de las expropiaciones punitivas un instrumento de su política.

Es claro que Chávez se inspira en el Libro Verde de Gadafi. Paso a paso ha seguido esa hoja de ruta: desmonte de las instituciones de la democracia representativa, invocación permanente de la democracia directa, creación de comités populares que dominan a la sociedad en sintonía directa con el líder. Para desembocar, en ambos casos, en un socialismo personal.

Son líderes estruendosos, exóticos, que buscan deliberadamente descrestar al burgués, sin alejarse realmente, pese a una y otra boutade, de una fría estrategia para preservar y expandir su poder.

Ambos gozan del dinero del petróleo. Los dos acuden sin pudor al nepotismo. Los Chávez se han paseado por toda la fronda burocrática, mientras Gadafi preparaba la sucesión en cabeza de Sayf al-Islam al-Gadafi, su hijo, designado como su único heredero político.

Si algo faltara, como una especie de rúbrica de esta amistad insondable, Chávez entregó a Gadafi la réplica de un verdadero tesoro nacional. En efecto, en 2009, al imponerle la Orden del Libertador, máxima distinción que otorga Venezuela, le regaló la espada que la municipalidad de Lima había entregado al libertador Bolívar.

Dijo en aquella ocasión:

“Compañero presidente, esta es la réplica de la espada que libertó América hace 200 años. Es una joya, se la regalaron los pueblos a Bolívar (…). Esta espada está viva y hoy anda por América Latina. En nombre de nuestro pueblo, de la revolución bolivariana, te la entrego a ti, soldado revolucionario, líder del pueblo libio, de la revolución libia, de los pueblos de África y líder también para los pueblos de América Latina”.

El silogismo de Pérez Esquivel

Raúl Lombana Hernández

A propósito, antes de seguir con la reflexión, la impresión que deja el premio nobel de paz luego de analizar a los premiados es que parece ser un galardón que rifan en un bazar, debido a que siempre se lo otorgan a personajes “exóticos”. Aún más, por entregárselo a cualquiera lo han convertido en el premio “cenicienta”. Peor aún, lo han convertido en bagatela. La entrega de estos galardones produce extrañeza en casi todos los casos, debido a que las acciones en las que han participado los homenajeados y que han motivado el premio en su mayoría son fútiles. Es decir, este premio no parece ser fruto de logros tangibles y verdaderos sino que parece ser un premio de consolación entregado para llenar requisitos. Para estallar en risotadas, inclusive, hasta en un tiempo sonó Teodora de Bolívar como candidata a ganárselo: ¡Tremendo Disparate! 


Ahora bien, desde hace un tiempo para acá, el nombre del premio Nobel de Paz, Adolfo Pérez Esquivel, ha venido cobrando un protagonismo inusitado en nuestro país. Su imagen caricaturesca ha venido tomando una relevancia en los medios de comunicación colombianos. Esta reiterada presencia del susodicho se ha venido llevando a cabo por el ataque sistemático que ha venido realizando en contra del ex presidente Uribe. 


Al caricaturesco personaje, la izquierda retrógrada latinoamericana lo ha venido usando como caballito de batalla para enfrentárselo a quien en el pasado desenmascaró la ineptitud de los gobernantes de izquierda de la región y que fue el artífice de la debacle de la organización narcoterrorista de las FARC. Es decir, ante la incapacidad de los gobernantes afines ideológicos al grupo terrorista de ser contradictores de talla del ex presidente Uribe, ahora han querido recurrir a una figura que lo arropa un premio nobel de paz. Precisamente, del que se había dicho anteriormente que era un premio de bagatela. Para el pueblo colombiano este es un premio chatarra. 


El nobel de paz, Pérez Esquivel, está incurso en un silogismo perverso. Su participación activa en el grupo subvencionado por las FARC con dineros fruto de secuestros y del negocio del narcotráfico y cuyo propósito es el de torpedear los logros del ex presidente Uribe, principalmente por el desmoronamiento de esta estructura criminal, conducen a plantear el siguiente razonamiento deductivo: 


Primera premisa: Teodora de Bolívar es miembro de las FARC.

Segunda premisa: Pérez Esquivel es amigo de Teodora de Bolívar.

Conclusión: ¿Pérez Esquivel es miembro de las FARC? 


Lo peor que le ocurrió a la izquierda latinoamericana fue la permanencia de Álvaro Uribe Vélez en el poder. Durante los ocho años que éste ejerció como presidente de Colombia, fueron muchos los eventos que desnudaron la mediocridad de los gobernantes amigos de las FARC. Organización ésta que parece haberse convertido en su brazo armado. Basta con echar un vistazo al pasado y hacer un listado de estos mandatarios para entender el cambio de estrategia. Los enfrentamientos ideológicos que se dieron en la OEA y UNASUR, principalmente, ratificaron cuan bajo han caído los gobiernos de esta parte del hemisferio. El ex presidente Uribe se les convirtió en un escollo insuperable, de ahí que ahora pretendan minar su credibilidad utilizando a un Nobel. 


Pues bien, en esta nueva estrategia la credibilidad del Nobel ha quedado en entredicho. Aún más, su pertenencia ideológica a un modelo revaluado hasta en la tierra que lo parió desdice mucho de alguien que alguna vez fue laureado con el premio chatarra. Peor aún, su connivencia, que parece ser subvencionada con dineros del narcotráfico, con las FARC y sus amigos para atacar sistemáticamente al ex presidente Urbe y en la cual se apela a la mentira raya en lo grotesco. 


Ver a un Nobel de paz haciéndole el trabajo sucio a las FARC, motiva a que las directivas del Nobel hagan un pronunciamiento al respecto. 


No se puede usar el Premio Nobel de Paz como una patente de corso para legalizar las acciones terroristas de las FARC. 


No se puede usar el Premio Nobel de Paz como un instrumento de guerra política e ideológica por parte de una organización criminal. 


El laureado en el año 1980 lastima de mala manera la imagen del Comité Nobel del Parlamento Noruego, quien es la que decide la entrega del premio. Esta organización debe hacer un acto de contrición, así como lo hizo Alfred Nobel inventor de la dinamita invento éste por el cual se abochornó debido a su uso en la guerra, y por lo menos hacer un pronunciamiento público sobre el particular. 


Las actuaciones del Nobel lastiman a los millones de colombianos víctimas de esta organización criminal que ha enlutado a los hogares colombianos. 


No se entiende de otra manera su deseo perverso de ubicarse del lado de los instigadores del odio. De los que se han alimentado del dolor del pueblo colombiano. 


No se entiende de otra manera su deseo mezquino de lucrarse de actividades que pretenden deslegitimar a un ex presidente que es apreciado y recordado su legado por la inmensa mayoría del pueblo colombiano. 


No se entiende de otra manera su deseo ruin de usar el Nobel como una chapa para santiguar la caterva de oprobios que pretenden tergiversar el legado del ex presidente Uribe. 


Así que el Nobel de Paz ratifica que este galardón no se entrega de manera acuciosa. Parece ser que este se entrega por el resultado de una rifa. Parece ser que éste se entrega como premio a una caricatura denominada paz.

sábado, 26 de febrero de 2011

En defensa del ex presidente Uribe

Elmundo.com


El ex presidente Álvaro Uribe está en todo su derecho de defender su obra de gobierno, su persona y su familia, de los ataques, aleves y malintencionados, provenientes de viejos y nuevos malquerientes, que no contradictores, pues éstos le enfrentarían con argumentos y no echarían mano de la calumnia y la difamación, como sí lo ha hecho recurrentemente el señor Adolfo Pérez Esquivel, amparado en su condición de Premio Nobel de Paz y aprovechando cuanto foro de la extrema izquierda se organiza en América Latina o cuanta oportunidad le dan los medios de comunicación para darse vitrina a costa del buen nombre de Colombia y de su gobierno.

Antes de referirnos al nuevo ataque, que obligó al ex mandatario a entablar una querella judicial contra el Nobel argentino, vale la pena recordar al menos las más recientes ocasiones en que éste arremetió contra la persona que encarnaba la más alta dignidad de la República. El 15 de junio de 2008, declaró a la prensa que “para encontrar los caminos de la paz que necesita el pueblo colombiano, las Farc deben liberar a los secuestrados y el presidente Álvaro Uribe debe dejar en libertad a los guerrilleros presos”, y de paso criticó la supuesta debilidad de la OEA por no haber condenado el bombardeo contra el campamento de “Raúl Reyes” en Ecuador.

El 9 de julio de 2009, en declaraciones recogidas por la agencia Argenpress, tras deshacerse en elogios a su amiga Piedad Córdoba, “figura emblemática, no sólo para Colombia sino para América Latina”, a la que postuló ese año al Premio Nobel de Paz, se despachó contra el país y sus instituciones, diciendo que “es evidente la responsabilidad del Estado y del gobierno de Uribe apoyando a los paramilitares y a los parapoliciales (sic), generando una política de terror”. A la pregunta del periodista: “¿Usted considera que en las actuales circunstancias hay democracia en Colombia?” “No, en Colombia no hay democracia”. “¿Por qué lo dice?” “Cuando un Estado ejerce el terrorismo no puede haber democracia, y el Estado colombiano es terrorista y por lo tanto no hay democracia”. Aquí no se puede hablar de simple ignorancia sobre la realidad colombiana, sino de una deliberada mala fe del señor Pérez Esquivel, pues en ese momento estaba en marcha el proceso de desmonte del paramilitarismo y aplicación de la Ley de Justicia y Paz, bajo la supervisión de la OEA, y un año atrás el gobierno Uribe había extraditado a los grandes capos de las AUC. 

A fines de mayo del año pasado, con el evidente propósito de meter sus narices en el proceso electoral colombiano, el Nobel argentino recibió en Buenos Aires, junto a otros activistas de derechos humanos reunidos en la sede de su fundación Servicio de Paz y Justicia, al mayor (r) de la Policía, Juan Carlos Meneses. Este personaje, prófugo de la justicia colombiana e incurso en delitos de narcotráfico, llegó allí con el propósito de retractarse de lo que había sostenido durante 15 años acerca de la inocencia de Santiago Uribe, hermano del presidente, en el sonado caso de “Los 12 apóstoles”, el grupo paramilitar que delinquió en Yarumal en los años 90. Tras escucharlo, Pérez Esquivel declaró: “Haremos lo que nos corresponda como organismo latinoamericano para que nada quede en la impunidad, así como ocurrió en Argentina al juzgar a los represores de la dictadura, o en Chile cuando Pinochet terminó siendo juzgado en Gran Bretaña… En este caso, lo importante es hacer justicia, y que si debe juzgarse a Santiago Uribe y al Presidente, se haga”. Lo que no sabía o fingió ignorar el Nobel y sus amigos, es que existía un testimonio ante la Inspección General de la Policía y la Procuraduría, del coronel (r) Pedro Manuel Benavides, comandante en aquella época de la Policía en Yarumal, en el que denunciaba que Meneses, su antiguo subalterno, lo había buscado, en compañía de alias ‘Comba’, narcotraficante del norte del Valle, para que, a cambio de $500 millones, declarara en contra de Santiago Uribe.

El último ataque, que colmó la paciencia del ex presidente, fue en el marco del llamado foro internacional “Haciendo la paz en Colombia”, celebrado esta semana en Buenos Aires, en el cual Pérez Esquivel sostuvo que Uribe "no tenía vocación de paz" y lo acusó de mantener "vínculos con paramilitares", cantaleta que repitió en cuanto medio radial colombiano lo buscó, con ese ánimo amarillista y escandaloso que tanto hemos criticado. Con toda razón, el doctor Uribe, a través de las redes sociales, lo acusó de “promover el terrorismo”, de “hacerle mandados a las Farc” y de actuar como un “difamador al servicio de terroristas colombianos”, y de contera, presentó ante la Fiscalía una denuncia por injuria y calumnia contra el argentino, pues, como dice su apoderado, Jaime Lombana, es la única manera de que brille la verdad y se restituya la honra del ex presidente Uribe, con quien los colombianos debemos solidarizarnos en momentos en que es víctima de la gavilla de la extrema izquierda internacional.

viernes, 25 de febrero de 2011

Acaben con eso

Elcolombiano.com

Desde hace varios años, el papel desempeñado por el Consejo Superior de la Judicatura viene siendo cuestionado. La finalidad que tuvo la Constitución de 1991, al crearlo y otorgarle diversas competencias en dos salas -la Administrativa y la Jurisdiccional Disciplinaria- no se ha traducido, en los hechos, en una mayor eficiencia en la administración de justicia, ni en una puesta en operación del aparato judicial con medios suficientes para prestar un buen servicio.

En 1991, los constituyentes colombianos confiaban en que conformando dicho Consejo con dos salas, integradas por juristas con rango de magistrados de alta Corte, se podría dar un manejo gerencial y ejecutivo a la Rama Jurisdiccional, y establecer una alta instancia para los procesos disciplinarios adelantados contra los funcionarios judiciales y los abogados. Pronto la inexorable realidad del clientelismo, propiciado también -y de qué manera-desde los Gobiernos y el Congreso, permeó a sus anchas todos los resquicios de la institución.

Las dudas y polémicas sobre su funcionamiento no son nuevas. Se sabe que allí han hallado cómodo asiento desde exmagistrados cesantes de las otras cortes que no se resignan a perder su estatus, hasta exparlamentarios no destacados precisamente por sus óptimas calificaciones en materias jurídicas. Y allá, también, han tenido cabida, vía tutela, las más extrañas pretensiones de poderosos intereses, que han encontrado en sus fallos acomodo a través de sospechosa jurisprudencia, casi siempre en contravía de las decisiones de los otros tribunales.

Ahora, informaciones recientes nos evidencian una superación del nivel de desfachatez que han alcanzado algunos de sus magistrados, en el asunto del "carrusel" de nombramientos efímeros para reclamar pensiones que le costarán al fisco miles de millones de pesos. Sus miembros se defienden aduciendo que todos esos nombramientos se hicieron "conforme a la ley". Es posible. Pero no podrán justificar nunca que el espíritu de esa misma ley, lo han violado sin recato. Cualquier jurista respetable -de esos que tanto echamos de menos en las Cortes- les podría explicar cuál es la frontera entre ceñirse a la letra de la norma, y desconocer absolutamente los valores superiores de la justicia y la decencia. No están solos, empero, en su desafiante actitud.

Hace varias semanas, unos informes periodísticos ilustraban el continuo periplo turístico de varios magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Destinos exóticos, con objetivos bien particulares: aprender del sistema garantista en regímenes totalitarios, por ejemplo. El recorrido por los manejos poco presentables de las altas cortes puede resultar desolador, y será tema de un próximo editorial, al analizar la necesaria e inaplazable reforma a la Justicia.

El Gobierno, a través del Ministro del Interior y de Justicia, parece firme y decidido, por lo menos hasta hoy, para proponer la eliminación del Consejo Superior de la Judicatura. Apoyamos esta medida, sabiendo que no será fácil su aprobación en el Congreso, desde donde se manejan buena parte de los hilos que tienen enredado de forma irremediable el funcionamiento de aquel órgano.

jueves, 24 de febrero de 2011

Comercialización de testigos


Diego Palacio B.
Elcolombiano.com

Tiene razón la Corte Suprema de Justicia en sentirse indignada y seriamente preocupada por el cambio sistemático en las versiones de algunos testigos. Parece que hay grupos especializados en ofrecer los testimonios a la "medida del cliente".

El caso del abogado Ramón Ballesteros, recientemente detenido por sobornar a un testigo para favorecer a uno de sus clientes, no sólo es bochornoso, sino que evidencia la existencia de un cartel cuyo objetivo es el de crear, acomodar y, si es necesario, rectificar testimonios.

El cometido, como vimos en el "caso Ballesteros", era favorecer a determinados acusados y desprestigiar al reconocido magistrado auxiliar Iván Velásquez. Una campaña de desprestigio que muchos funcionarios, entre los que yo me incluyo, han sufrido en carne propia.

Por eso aplaudo la decisión inaplazable de hacer una exhaustiva y minuciosa revisión de los testimonios. Empezando, por supuesto, por la excongresista Yidis Medina, quien además de ser una experta en cambiar las versiones, resultó clienta y testigo de Ballesteros en el sonado caso del exsenador Luis Alberto Gil.

No hay que olvidar que el 21 de agosto de 2007, la excongresista Yidis Medina aseguró en una entrevista en Vanguardia Liberal y lo ratificó en el programa Pregunta Yamid , que había visto al exsenador Gil tomando whisky con los paramilitares. Sin embargo, el 13 de enero de 2011, casi que en los mismos días cuando su abogado Ballesteros sobornaba al testigo protegido, Yidis Medina (también defendida por Ballesteros) se retractó con su habitual frescura, alegando que no lo vio, sino que le contaron. Un reversazo más en la larga lista de contradicciones descaradas que la excongresista ha hecho sin el menor pudor.

Ojalá que la justicia llegue hasta el fondo, y sin excepciones, en este tráfico descarado de testigos, en el que las versiones se cambian y acomodan al gusto del cliente. Ojalá también se escarbe lo suficiente para responder a interrogantes que a muchos nos inquietan, como por ejemplo:

- ¿Hasta dónde llegaba la influencia del abogado sobre Yidis Medina? Recordemos que en palabras del mismo Ballesteros, él se había convertido en su inspirador y conductor y hacía todo lo que él le sugería.

¿Es posible que el abogado presionara o motivara a Yidis para que cambiara su testimonio a favor de su otro cliente? Lo cierto es que, o Yidis mintió ante los medios, o mintió ante la Corte.

- ¿Es cierto que Ballesteros era muy amigo de importantes funcionarios de la Fiscalía y que su esposa fue nombrada Jefe de Control Interno? ¿Qué papel o influencia jugó su esposa en los casos en que participaba el abogado?

- ¿Por qué apareció Alfredo Serrano como la persona elegida por Yidis para la elaboración de un libro y también aparece como contacto entre el abogado Ballesteros y el paramilitar que pretendían comprar? ¿No son demasiadas coincidencias y contradicciones para que sean tenidas en cuenta, y la justicia actúe?

-Un último apunte para el periodista Coronell, que intentó politizar la discusión ubicando a los protagonistas en determinados partidos políticos: los delincuentes no tienen ideología sino simple oportunismo, y los periodistas verdaderamente independientes no evitan mencionar los reversazos y contradicciones de testigos conocidos, como Yidis Medina.

El Angelino de la guarda

Cristina De Toro R.
Elcolombiano.com

En el recién terminado paro de camioneros, aunque todos los actores que intervinieron salieron perdiendo, puede decirse que el Gobierno fue el que salió más mal librado de todos.

Aparte de no haber conseguido la eliminación de la polémica tabla de fletes (herencia del expresidente Ernesto Samper y razón de ser de la protesta), ahora no solamente tendrá que entrar a renegociarla, sino que, además, le va a tocar también pactar los costos de los peajes, de los combustibles, de la chatarrización de vehículos, de los comparendos de más de tres años, etc.

Y, lo que es más grave todavía, que el desafortunado evento puso en evidencia que dentro del gobierno de la Unidad Nacional, de armonía y de unión, más bien poco.

Si es cierto, como dicen algunos, que la intervención del vicepresidente Angelino Garzón en el paro, a pesar de la incomodidad que generó por haber pasado olímpicamente por encima del ministro de Transporte, Germán Cardona, quien había asumido la férrea postura de no negociar bajo presión, contribuyó de momento a resolver el problema, (posponerlo diría yo), igualmente cierto es, que sus intromisiones que ya se volvieron recurrentes y, en temas que les competen exclusivamente a los ministros, han empezado a generar, con toda y sobrada razón, mucho malestar.

Si se cree que al frente de cada ministerio está la persona que el presidente Juan Manuel Santos consideró idónea para desempeñarse en el cargo y que, al trabajar consecuentemente con las políticas del gobierno que representa, cuenta con la suficiente autonomía y poder de decisión, no se entiende cómo el vicepresidente Garzón cada que se elaboran decretos o se toman medidas que a su juicio son inconvenientes, interfiere e imprudentemente hace pública su opinión.

Ahora bien, aunque en la Constituyente del 91 quedaron, más o menos esbozadas, las poquísimas funciones que tiene el Vicepresidente de la República, se infiere que el Presidente sí debe tener claro cuáles tareas le asignó.

Qué bueno fuera entonces, que a sus ministros, a los Gremios Nacionales, y a los colombianos, en general, nos participara de ellas para evitar así las engorrosas situaciones que se han venido presentado y que han dejado ya a algunos de sus ministros como unos solemnes segundones.

Nadie desconoce las bondades que asisten al vicepresidente Angelino Garzón, quien como buen sindicalista que fue, posee además de sus facultades profesionales, una importante capacidad para la mediación, condición ésta que sin duda puede ser de gran ayuda en la resolución de conflictos.

Sin embargo, sabemos también que el vicepresidente Garzón hace mucho rato tiene agenda política propia y le viene apostando a fortalecer su cuadro político y su imagen de estadista, con miras a una candidatura presidencial futura.

Entonces, si este proceder no se corrige inmediatamente y el Vicepresidente continúa imponiendo sus argumentos populistas, por encima de las decisiones técnicas que requiere el Ejecutivo para la implementación de su plan de gobierno, ese que hoy muchos ven como el Angelino de la guarda del presidente Juan Manuel Santos, pasará a ser el responsable de la pérdida de seriedad y confiabilidad de las políticas públicas del actual Gobierno.

Chávez comparó a Gadafi con Simón Bolívar


Por la reivindicación de Teodora: Marcha del 4 de marzo

Raúl Lombana Hernández



El próximo 4 de marzo, un grupo de valerosos colombianos ha decidido convocar a una gran marcha en contra del secuestro. Ese día, los marchantes saldrán a las calles a exigir no más secuestros, no más FARC e implícitamente no más Teodora. Este día debe ser la reivindicación de que la susodicha tiene vínculos, que han sido demostrados, con la estructura terrorista, es decir, es una de ellos.

Hasta hace poco, Teodora, integrante del poder legislativo colombiano, actuaba al interior de la sociedad en la causa pro terrorista. Durante mucho tiempo combinó su responsabilidad legislativa con periplos pro FARC. Hay un sinnúmero de videos, que inclusive fueron de conocimiento público, sobre la apología que hacía, esta ex miembro del congreso, de la organización criminal. Su reiterada presencia en foros nacionales e internacionales que buscaban lograr insertar a esta estructura terrorista en la civilidad y a la par sacarlos de la lista de terrorista de la comunidad internacional ratificaban ya no solo su afinidad sino su participación como integrante activo de esa organización.

Antes de seguir, el pueblo colombiano confirmó de quien era Teodora desde que los computadores del abatido alias Reyes ratificaron los indicios que tenían los organismos de seguridad del estado sobre la participación activa de la susodicha en acciones pro terrorista. Además, así los seguidores de la susodicha se rasguen las vestiduras y la organización de las FARC subvencione ataques en contra del fallo de la procuraduría no podrán quitarse el duro golpe asestado por la institucionalidad colombiana. La Procuraduría General de la Nación después de exhaustivas investigaciones concluyó a través de una providencia de que la ex senadora es Teodora de Bolívar. Esto no es invento del colombiano del común ni mucho menos se atenta en contra de la dignidad de la susodicha al llamarla TEODORA. Qué la Corte Suprema de Justicia actúe de forma omisa y no la juzgue no quiere decir que ella deje de ser TEODORA.

Durante muchos años las FARC se valieron de esta estrategia y de personajes que jugaban a doble banda para obtener dividendos políticos y de esta manera camuflar su accionar criminal con intenciones loables. Los embates de la estructura terrorista se hicieron en todos los niveles de la sociedad. Fieles al libreto de la combinación de todas las formas de lucha, esta agrupación permeó varios estamentos de la institucionalidad.

Colombia vivió sumergida durante décadas en debates injustificados sobre el carácter político de las acciones en contra de la sociedad civil que acometía la organización criminal de las FARC. Al interior de los poderes públicos de la nación se hizo eco a las acciones de esta estructura terrorista. Aún más, muchos miembros de la sociedad colombiana se alimentaron de ser los mediadores entre la sociedad y esta organización ilegal. Peor aún, para muchos de estos personajes públicos colombiano era un honor actuar de mediador y ser aceptado por las FARC como tal. Hasta el punto vergonzoso de que algunos de ellos se endilgaban el rótulo de “amigos” de estos terroristas. Para reírse a carcajadas, uno de ellos decía que él era la llave: ¡Tremendo disparate!

El pueblo colombiano fue testigo de esta connivencia entre los actores armados ilegales y un sector, afortunadamente pequeño, de la sociedad que buscaba por todos los medios posibles el reconocimiento político a las acciones impetradas por esta estructura terrorista en contra no sólo de la institucionalidad colombiana, sino también en contra de la población civil.

Quién no recuerda, como si fuera hoy, el accionar violento que se dio durante décadas. Los ataques indiscriminados en contra de la población, representados en tomas a municipios, secuestros masivos extorsivos y toda clase de vejamen que sufrió el pueblo colombiano.

La dirigencia política de la época no estuvo a la altura de las responsabilidades encomendadas por la Constitución Nacional. En vez de pasar de la defensiva a la ofensiva, el estado colombiano sucumbió casi por completo a estas impetraciones llevadas a cabo por las FARC. Los miembros agazapados de las FARC al interior de la sociedad aprovechaban estos momentos para exigir negociación con esta organización. El estado de derecho era violentado sistemáticamente por los terroristas, mientras los representantes del estado se postraban ante los engaños de hacer la paz con estas organizaciones criminales.

Las FARC, durante año ha utilizado el secuestro no sólo como nutriente de sus recursos económicos, sino también como arma de combate para presionar a la sociedad. Esta estrategia le ha dado resultados políticos. Teodora utilizando la liberación de los secuestrados como accionar de su proselitismo pro FARC ha intentado despertar la solidaridad nacional e internacional. Los shows mediáticos amplificados por los medios de comunicación buscan lograr el convencimiento de la sociedad de que la salida al conflicto es mediante el diálogo. Por lo tanto, es que no hay entrega unilateral de secuestrados sin que los recién liberados recen el libreto pro diálogos con las FARC.

La presión que ha venido ejerciendo la tropa gubernamental a esta estructura terrorista los lleva a que arrecien su presión a la institucionalidad para lograr “diálogos de paz” que busquen quitarle la intensa persecución a que son sometidas desde el gobierno del ex presidente Uribe y que ahora el presidente Santos ha seguido de forma contundente.

La campaña de la FARC no sólo se hace al interior de Colombia, sino también en el extranjero apelando a organizaciones pro terrorista internacionales, probablemente financiadas con recursos de esta organización, que buscan tergiversar la realidad colombiana. Aún más, estas ONG internacionales quieren hacerle creer todavía a la comunidad internacional de que las acciones de esta estructura terrorista son políticas y loables, y que sólo buscan mejorar las condiciones sociales del pueblo colombiano. Pero, afortunadamente, por el bien de la sociedad colombiana, día a día estas acciones se vuelven estériles, debido a que los países europeos también están enfrentando desafíos internos graves.

Así que la marcha del 4 de marzo debe superar con creces a la marcha del 4 de febrero de 2008 cuando millones de colombianos y de extranjeros salieron a las calles a condenar y decirle a esta estructura terrorista que ya no cabe en el mundo.

Por último, la marcha también es una oportunidad para decirle a Teodora que sushow y sus esfuerzos por tratar de engañar a la sociedad con liberaciones engañosas ya el pueblo colombiano no las tolera más. En pocas palabras que recoja su carpa, es decir, no más circo. Qué busque otra forma de vida. La sociedad colombiana la aborrece en demasía y no confía en ella. En pocas palabras, la susodicha está proscrita del territorio nacional por parte del colombiano del común.

Próxima reflexión: “Las Enaguas de Chávez: Por cuenta de la sacudida que sufren algunos países árabes, el mandatario venezolano se va a convertir muy pronto en la buhardilla en donde van a terminar escondidos estos gobernantes”

Ballesteros


Fernando Londoño Hoyos
Eltiempo.com


Mientras más acercaba su cara a la del bandido que tenía en frente, de mejor calidad era la filmación y más perfecto el sonido. Queriendo extremar la privacidad del crimen que cometía, el desgraciado multiplicaba su publicidad.

Se hizo Ramón Ballesteros a la sombra de Horacio Serpa y obró, según cuentan, como su secretario privado en las jornadas dolorosas del Proceso 8.000.

Solo un patronato de tales alcances puede explicar que llegara a ser director alterno del Partido Liberal, ese mismo que ha guardado tan meticuloso silencio en este asunto. Siendo egresado de la Universidad Autónoma, se instala raudo en una cátedra en la Universidad Externado de Colombia, la que con su callar también autoriza graves sospechas. ¿Quién lo llevó tan alto y tan aprisa?

Lo hallamos en la exclusiva lista de quienes concurren a la Casa de Nariño para celebrar el triunfo de otro personaje, Mario Iguarán, de condiciones muy parejas a las suyas. No resulta tan sorprendente, entonces, que la esposa de don Ramón encuentre alero de cobijo como empleada de la Fiscalía. Lo que no impedirá, parece que al contrario recomendaría, que nuestro hombre acampare en ese organismo para apoderar las mejores causas que por allá se ventilaren.

Los abogados que se prestaron para conspirar en la mayor estafa cometida en la historia de Colombia, la de DMG, encontraron que Ballesteros era el personaje ideal para guiar la estratagema por dentro. Aquí surge su cercanía con Jaime Bernal Cuéllar, y otros personajes sacados de la misma cantera, para diseñar el sistema que mejor conviniera a la colosal pirámide.

Esa congregación de caballeros del ideal consigue tres cosas fundamentales: que con el nombre de David Murcia Guzmán como garantía se les pudieran robar más de dos billones de pesos a centenares de miles de colombianos codiciosos e incautos; que el Fiscal guardara silencio por el tiempo suficiente para que el desfalco ganara colosales dimensiones; y que descubierto el fraude, tan tardíamente como convenía, la acusación de la Fiscalía llegara por la insignificante conducta de la captación ilegal de depósitos del público.

No faltaron sino la estafa y el concierto para delinquir, figuras que en ninguna parte del mundo se ahorran cuando de estas conocidas trapisondas se trata.

Cuando el ordenado equipo en el que Ballesteros empezaba a ser infaltable urdió la trama de la 'Yidispolítica', lo encontró ideal para la misión. Nadie parecía más a propósito para tratar de organizar, sin la menor vergüenza, a la torpe, insaciable y amoral Yidis, que irrumpe en el escenario, a veces vestida y a veces no, con sus mentiras grotescas y su desenfado sin par.

Es posible que a Ballesteros se le fuera la mano. El número de las contradicciones de la histriónica diablesa excede todo margen de lo razonable. Hasta nuestra Corte tendría problemas para basar condenas en sus dichos.

Ballesteros no descansa. Mejor dicho, no descansa su ambición. Y aparece interviniendo en el tema del tercer canal de televisión, probable motivo para la parquedad noticiosa de los dos ganadores sobre este tema. Y remata la jurídica faena con su salto al ruedo de la 'parapolítica', donde padeció la cornada que comentamos.

Pero no es todo. Porque lo incluyen como candidato al Ministerio de Justicia. El otro era Alfonso Gómez Méndez, lo que permite el remate de la faena: Ballesteros ya fue su tesorero de campaña. Otro patrocinador de quilates para un peón dispuesto a cualquier brega. No es frecuente, pero los peones también caen a veces entre las astas del toro. Solo que la cuadrilla corre al auxilio y Ballesteros apenas es acusado por el delito de soborno. La misma técnica que en DMG. Y los mismos técnicos, sin duda.

miércoles, 23 de febrero de 2011

PETICIÓN URGENTE AL PRESIDENTE DE COLOMBIA


Doctor
Juan Manuel Santos Calderón
Presidente de la República

REF: DERECHO DE PETICION
Señor Presidente,

Los ciudadanos colombianos abajo firmantes nos solidarizamos con nuestros compatriotas víctimas de secuestros, homicidios, genocidios y otros crímenes atroces perpetrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), tipificados en la legislación colombiana y en los tratados internacionales firmados por Colombia como delitos de lesa humanidad. Así mismo respaldamos la labor que con sacrificio y entrega hacen los miembros de las Fuerzas Armadas de Colombia en favor de la seguridad de sus conciudadanos en campos y ciudades.


Queremos también manifestarle nuestra creciente preocupación por el notable de recrudecimiento de la violencia, el deterioro de la seguridad en nuestras y el incremento de la delincuencia común y de bandas criminales, que amenazan la vida, honra y bienes de nuestras familias.


Esta situación no la habíamos vivido hace más de 4 años, cuando la política de seguridad democrática del doctor Álvaro Uribe Vélez había producido visibles frutos en la confianza, tranquilidad y seguridad de la población colombiana, situación aquella que nos llena de preocupación.


Por otra parte, como es de público conocimiento, algunos sectores políticos en cabeza de la ex senadora liberal Piedad Córdoba han recurrido a la comunidad internacional para presionar al gobierno colombiano que acepte la propuesta del máximo cabecilla de las Farc, Alfonso Cano de sentarse a negociar en un nuevo proceso de dialogo con ese grupo terrorista, posibilidad que no ha sido rechazado por usted dejando abiertas las puertas del dialogo.


Queremos recordarle, señor Presidente, que las Farc son una banda criminal, narcotraficante, terrorista, y autor de delitos de lesa humanidad, por lo cual seria inadmisible moral, política y jurídicamente que el Gobierno, en nombre del Estado colombiano, deje abierta la posibilidad de iniciar diálogos con esta banda. Aún, si ellos dejaran el secuestro, el terrorismo y el narcotráfico, los crímenes cometidos durante más de seis décadas representan actos de ferocidad y barbarie no pueden ser olvidados por la sociedad colombiana, ni mucho menos sujetos de perdón por parte del Estado, al contrario, por lo que deberan ser castigados con toda la severidad y el rigor de la ley.


Si su gobierno desea realmente pagar la deuda moral con las victimas hágalo aplicando el peso de la justicia a estos criminales, sin concederles la posibilidad de ser interlocutores válidos ante el gobierno, la sociedad o el Estado. Las Farc no son un grupo alzado en armas con objetivos políticos ni reivindicaciones sociales, ni defienden los intereses del pueblo; al contrario son los asesinos y secuestradores del pueblo colombiano.


Ni la sociedad ni el Estado pueden someterse a las presiones criminales para que se negocie el régimen político, económico y social de toda una nación, como si fueran interlocutores válidos para representar los intereses del pueblo colombiano, trabajador, honesto y cumplidor de la ley.


Señor Presidente, recuerde las acertadas palabras del ilustre ex presidente Guillermo León Valencia el "Presidente de la Paz", que hoy tienen plena vigencia: “El diálogo existe mediante una diligencia judicial que se llama indagatoria, en la cual el representante del Estado es el juez”. Este es el único dialogo que aceptamos los colombianos con los narcoterroristas de las Farc.



Le pedimos como ciudadanos colombianos en ejercicio de sus derechos constitucionales, que haga todo lo que sea necesario para consolidar la política de seguridad nacional como una política de Estado que mantenga la tranquilidad, seguridad y confianza que estamos recuperando y que por más de 60 años los bandidos nos las han negado, y sea la derrotar militar o la rendición incondicional de las Farc la única salida a tantos años de violencia y terror.


De usted el Pueblo de Colombia,