sábado, 16 de abril de 2011

¿Que ya no hay campamentos en Venezuela?

Carlos Andrés Pérez
Elcolombiano.com

Quedamos sorprendidos, no sólo los colombianos de bien sino muy seguramente los guerrilleros de las Farc que están en Venezuela, con la certidumbre que demostró Juan Manuel Santos en España al decir que los campamentos que antes él mismo denunciaba como ministro de Defensa, desaparecieron.

A quienes seguimos a diario desde hace muchos años el inequívoco amparo que Hugo Chávez le ha dado públicamente a ese grupo y al Eln, nos cayó como un baldado de agua fría la contundencia de Santos. Meses atrás habíamos recibido con estupor las pruebas de 87 campamentos en los que permanecían o pasaban 1.500 guerrilleros, que presentó ante la OEA el embajador Luis Alfonso Hoyos.

Lo mínimo que esperamos ahora de Santos, al realizar esas concesiones tan desproporcionadas a su socio venezolano, son pruebas igual de contundentes a las que el gobierno del que él mismo hizo parte, presentó en julio de 2010. Decir en un programa de televisión español que tiene "constancia de que los campamentos que nosotros teníamos ubicados ya no están ahí" es por demás ingenuo e irresponsable, que es peor.

Santos está deslumbrado porque Chávez le entregó dos guerrilleros que asesinaron a infantes de marina colombianos y dice que ese es un gesto que "no tiene precedentes", además agradeció el envío de "narcotraficantes importantes" como si esa no fuera la obligación de un Jefe de Estado del mundo democrático y al contrario tuviéramos que decirle gracias al dictador por hacernos el favor.

Aquí hay un nuevo asunto para analizar: si las cosas son tan color de rosa como las pinta el Presidente, ¿no cabe preguntarse, entonces, si la información que él mismo filtraba a los medios sobre la participación del tirano venezolano en actividades ilegales, era mentirosa y a la vez una 'picardía' (para usar sus propios términos) electorera?

Qué desgaste innecesario el del expresidente Álvaro Uribe al romper las reglas de lo que el común entiende como diplomacia y revelar la verdad ocurrida con nuestros vecinos. Qué desgaste sin sentido el del exembajador Luis Alfonso Hoyos al soportar burlas en la cara cuando su colega Roy Chaderton de Venezuela ridiculizó las fotos y videos del amparo de Chávez, que él mostraba.

No hay ninguna justificación para que Santos haga lo que está haciendo, ¡ninguna!: ni las buenas relaciones, ni ganarse un sitial de liderazgo en América Latina, ni evitarse insultos en Aló Presidente.

Al contrario, el respeto por su país al que no debería engañar con afirmaciones aligeradas como la de esta semana, sí justifica una revisión a su forma de conducir muchas cosas del gobierno.

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