sábado, 26 de marzo de 2011

¿Retroceso en la seguridad?

Elcolombiano.com


La firmeza en el combate a todos los grupos armados ilegales y un profundo arraigo democrático, como bases de una política de seguridad, les devolvieron a los colombianos la confianza en su propio país, y esto, a su vez, motivó también la llegada de capitales e inversionistas extranjeros.

Pero como van las cosas, a escasos siete meses del cambio de Gobierno, esa Seguridad Democrática, que precisamente se planteó como una política de Estado, para garantizar que tuviera continuidad en el tiempo, independientemente del manejo que hiciera cada presidente, corre el riesgo de desmoronarse.

Mientras con el fin de "empapelarlo" con sindicaciones y demandas, distintos poderes cuestionan a Álvaro Uribe, quien fundamentó su gobierno en la Seguridad Democrática, la Confianza Inversionista y la Cohesión Social, la guerrilla arrecia sus ataques en el país con el fin de quitar la presión que las Fuerzas Armadas ejercen contra el máximo cabecilla de las Farc, "Alfonso Cano", que debe estar cada vez más aislado.

Los ataques perpetrados por las Farc en los últimos días, con una frecuencia inusual, aunque sin la contundencia de otras épocas, generan temor entre la población. Un temor que crece ante la percepción de que en materia de seguridad estamos retrocediendo.

Hostigamientos a bases militares o estaciones de Policía, instalación de cargas explosivas con la evidente intención de causar daño a la población civil y ataques a patrullas de la Fuerza Pública, como los ocurridos en los departamentos de Arauca, Cauca, Nariño, Tolima, Huila y Norte de Santander, es decir, su retorno a la guerra de guerrillas, presionan al Ejecutivo para que cambie de rumbo.

¿Hay conciencia en el alto Gobierno de que no puede permitir que se desmonte la Seguridad Democrática? ¿Hay desmoralización entre miembros de las Fuerzas Armadas? ¿Por qué corren de nuevo rumores sobre la presencia guerrillera en las carreteras del país y en zonas neurálgicas?

Es hora de actuar, sin apaciguamientos, y mostrar que, de verdad, sí existe la firme decisión de continuar una política que tantos beneficios le ha brindado al país y que no se puede desmontar, so pena de perder el terreno ganado en la lucha contra los violentos.

Hay que reconocer los logros de la Fuerza Pública en sus operaciones conjuntas contra la subversión, como la registrada ayer en Chocó, donde fueron abatidos en combate diez guerrilleros de las Farc. Operativos como éste, tienen que replicarse en todos aquellos lugares donde la presencia de las Farc había sido controlada y hoy vuelve a ser motivo de zozobra, como lo sienten quienes se atreven a viajar por carretera en algunas zonas del país o temen volver a visitar e invertir en sus propiedades rurales, por advertir de nuevo la presencia de grupos armados ilegales en sus inmediaciones.

Sería fatal un retroceso en la seguridad, e incluso en la percepción que tenemos de ella, cuando el país parecía haber llegado a un punto de quiebre en la lucha contra los violentos, o al menos, para tener la fortaleza institucional necesaria para abrir esa ventana que siempre hemos dicho que debe existir para llegar a una mesa de negociación que nos permita alcanzar la paz. 

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